Los países tenían tres opciones a la hora de sentarse a negociar con Donald Trump: ignorar sus amenazas, tomar represalias o capitular. La mayoría, excepto China, México o Canadá, optaron por distintas versiones de la última, según el analista financiero Alan Beattie. En su opinión, esta conducta se basó en “aguantar la presión de Trump, conseguir el arancel base más bajo posible, ofrecerle concesiones atractivas pero de bajo impacto, destacar la importancia del acuerdo para su propio beneficio y esperar que siga adelante” con otro país.
Un artículo reciente en el Financial Times del Reino Unido se entusiasmó mucho con el aumento de los intangibles. El autor Tek Parikh dijo que «hace 50 años, los activos en poder de las 500 principales empresas estadounidenses eran predominantemente ‘tangibles’: fábricas, equipos, inventario, etc. Pero hoy en día, se estima que la mayoría de sus activos son ‘intangibles’, es decir. propiedad intelectual (conocimiento y software), valor de marca y redes de marketing». En Estados Unidos, el gasto en activos intangibles superó a las inversiones tangibles como porcentaje del PIB a fines de la década de 1990 y la brecha se ha ampliado desde entonces. ¿Pero en rentabilidad, inversión y crecimiento de la productividad han cambiado las cosas?
El INDEC dio a conocer el IPC correspondiente al mes de julio de 2025, que alcanzó 1,9% como la «inflación del congreso» en el año 2015 (el Centro de Economía Política Argentina (CEPA) había estimado 2,0%). La inflación interanual, que sumó 36,6% redujo su valor respecto al mes anterior en 2,8 puntos porcentuales (el mes anterior fue de 4,1 puntos). Los alquileres han levantado vuelo: 140% anual. Por otra parte los salarios formales volvieron a perder contra la inflación con paritarias todas a la baja. Entre los 12 gremios más representativos solo SMATA obtuvo alguna mejora real.