Europa celebró la derrota del fascismo tras una lucha titánica. Si bien en Occidente el Día de la Victoria se celebró y mitificó como símbolo de liberación, no ocurrió lo mismo en otros lugares considerados colonias. Además y como señala el historiador Enzo Traverso, el último aniversario del Día de la Victoria en Europa llega en un momento en que la extrema derecha es más fuerte que en ningún otro momento desde 1945.
La democracia hoy está siendo asediada desde su propia “institucionalidad”, por aquellos que fueron elegidos en su nombre y para defenderla: desde el propio gobierno. Ya no solo se trata de una democracia condicionada por los poderes económicos, mediáticos y judiciales, de adentro y de afuera. La dictadura del capital logra imponer leyes, decretos y resoluciones judiciales. Y también, que sus representantes nítidos e indisimulados lleguen a los máximos cargos de decisión.
No se puede negar la importancia de las causas reales del descontento que tiene que ver con la frustración generada respecto de los gobiernos precedentes de Macri y Alberto Fernandez. Sin esta realidad previa, los ingenieros del caos no hubieran tenido éxito. En todo caso, su merito es el de haber sido capaces de instrumentalizar antes que nadie los signos de la transformación en curso para pasar de los márgenes al centro del sistema.