Las reacciones del mundo occidental ante la situación en la Franja de Gaza y Cisjordania plantean una pregunta inquietante: ¿por qué Occidente oficial, y en particular Europa occidental oficial, es tan indiferente al sufrimiento de los palestinos?
La originalidad de lo que ocurre en nuestro país es igual a cero. Polarización extrema a nivel económico social y también sobre el sistema de preferencias electorales que tiene como efecto agregado, la desmotivación en los segmentos populares producto también de la fragmentación electoral con opacamiento de la dimensión nacional por parte de la mayoría de los dirigentes supuestamente opositores. En este artículo se observa otra dimensión del mismo tema, pero encaminado a discutir con el liberalismo neoliberal o «progresista», tan frecuente en nuestro país que aboga por una salida de «tercera vía», muy sobredimensionada en la narrativa mediática, pero sin soporte electoral alguno que le de consistencia.
Votó ya el 23% del padrón nacional donde dominó la negación del componente kirchnerista del peronismo. En CABA por caso se insistió en el tema de la crueldad y acariciar perritos como línea de campaña. «Lo emocional». Al respecto, la negación, o Verneinung en alemán, es un mecanismo de defensa que permite al sujeto reconocer lo reprimido, pero no aceptarlo. En la teoría lacaniana, la negación se relaciona con la dinámica del inconsciente y el significante, donde la negación no niega la realidad, sino que la afirma en su ausencia. Algo de esto sucedió, en el mejor de los casos, claro.