La clase media es una medianía: es capaz de fuertes -y aceleradísimos- impulsos, pero es a la vez una clase sin resistencia. Ante el fracaso siente miedo, se espanta, pierde valor. Y cuando sobreviene una crisis pierde las esperanzas en la emancipación. Entonces desborda de desilusión, tristeza, apatía, descontento, frustración. Además, sus estados de ánimo son muy cambiantes, suelen ser rápidos y violentos y esa condición le imprime cierta inestabilidad al impulso emancipador. De todas las condiciones que se requieren para afirmar la emancipación la más inestable es el estado de ánimo de la clase media. Cuando la herramienta de la emancipación titubea, cuando se inclina hacia la socialdemocracia -hacia políticos de tipo conciliador, “que carecen de una comprensión viva de la realidad y de un serio adoctrinamiento teórico”
Las criptomonedas son vulnerables a la corrupción, el fraude y el lavado de dinero; y, como tokens privados, funcionan a tipos de cambio muy variables con respecto al dinero emitido por el Estado. Por ello, permiten a las grandes instituciones financieras obtener enormes beneficios sin una ganancia visible de valor para la sociedad.
En el teatro de la economía internacional, Grecia y Ucrania representan dos tragedias modernas con un guion común: el saqueo sistemático bajo el disfraz del rescate financiero o la ayuda humanitaria. Mientras think tanks y organismos multilaterales celebran supuestas «recuperaciones», la realidad desnuda un patrón de depredación donde los acreedores y el complejo militar-industrial emergen como únicos vencedores.