«Los lazos entre nosotros y nuestra gente siempre han sido de afecto y confianza. Estos lazos no dependen de leyendas y mitos. Estos lazos no son consecuencia de la falsa concepción de que el Emperador es divino, que los japoneses son superiores a otras razas, y que están destinados a gobernar el mundo.»
Francisco asumió un rol que desbordó el clásico límite espiritual: decidió intervenir en el orden económico y social de manera explícita, algo que resultó desconcertante para muchos y muchas, corporaciones, dirigencia política y medios de difusión: “no puede ser que no sea noticia que muere de frío un anciano en situación de calle y sí lo sea una caída de dos puntos en la bolsa”.
El papel de los medios de comunicación es desorientarnos, para que no creamos lo que vemos con nuestros propios ojos: que se está produciendo un genocidio y que nuestros propios dirigentes lo están ayudando activamente.