El Poder Ejecutivo Nacional, mediante el Decreto Nº647/25 vetó, por segundo año consecutivo, y en su totalidad, la Ley Nº27.795 de Financiamiento de la Educación Universitaria y Recomposición del Salario Docente, recientemente sancionada, por amplia mayoría, por el Congreso Nacional.
Antes de analizar el contenido y las implicancias de este veto, hay que decir, además, que, simultáneamente, por la Decisión Administrativa Nº23/2025, recorto a las Universidades Nacionales un total de $40.000 millones para gastos de funcionamiento en su enésimo ataque a la educación superior.
El presidente, con la perversidad que lo caracteriza, también, vetó la Ley de Emergencia Sanitaria de la Salud Pediátrica y de las Residencias Nacionales en Salud, mostrando una absoluta falta de sensibilidad.
La crisis de salud mental en Argentina representa un problema de creciente relevancia. Se observa un aumento significativo de padecimientos en la población general, evidenciado por el incremento de síntomas de ansiedad, angustia, depresión, el mayor consumo de sustancias psicoactivas —tanto legales como ilegales—, los intentos de suicidio, los suicidios consumados y las descompensaciones de cuadros psicóticos. Diversos estudios señalan la incidencia de factores sociales y económicos, así como el impacto de la pandemia de COVID-19. A su vez, las dificultades en el acceso y la continuidad de los tratamientos contribuyen a agravar la situación, incrementando tanto la demanda como la complejidad de los casos que llegan al sistema público de salud. Este sistema enfrenta una sobrecarga adicional debido a las demoras y barreras económicas del sector privado. En este contexto, se ha registrado un crecimiento sostenido en la cantidad de internaciones por motivos de salud mental, especialmente entre personas jóvenes.
Una reseña revolucionaria de Eurocentrismo: modernidad, religión y democracia, de Samir Amin. El eurocentrismo no es un defecto, es el software del capitalismo global. Samir Amin detona su núcleo ideológico, exponiendo cómo sirve al imperio, blanquea la historia e infecta incluso la tradición marxista. Esta revisión no es solo una crítica, es una insurgencia. La obra de Amin nos da la teoría. El resto es praxis. Derribemos sus mapas. Quememos sus libros de texto. Rompamos sus líneas temporales. Pronunciemos los nombres que enterraron. Y escribamos la historia en el lenguaje de los desdichados. No como una crítica, sino como un grito de guerra.