Haciendo una pausa en un análisis más profundo sobre Trump, el comercio y los aranceles, esta publicación trata sobre la historia económica, en particular sobre la revolución agrícola en los orígenes de capitalismo. Marx lo expresó en el 18 Brumario: «Después de que la primera revolución hubo transformado a los campesinos semifeudales en propietarios libres, Napoleón confirmó y reguló las condiciones en las que podían explotar sin perturbaciones el suelo de Francia que acababan de adquirir, y podía saciar su pasión juvenil por la propiedad… Bajo Napoleón, la fragmentación de la tierra en el campo complementó la libre competencia y el comienzo de la gran industria en las ciudades…»
Aunque Mussolini mantuvo las instituciones parlamentarias del Estado italiano hasta 1925, en realidad no funcionaban como tal desde que en 1924 tuviera lugar el asesinato de Matteotti y se produjera el abandono del Parlamento por parte de la oposición, un hecho que para algunos fue un error político porque permitió sobrevivir a Mussolini cuando crecía la contestación contra él.
En los últimos años, la ultraderecha está logrando imponer marcos conceptuales que han sido aceptados incluso por sectores de la izquierda, debilitando así sus propias posiciones políticas. Un ejemplo claro es el uso peyorativo del término woke, originalmente asociado a la conciencia social y la lucha por la justicia. La ultraderecha ha desarrollado una estrategia deliberada para deslegitimar las luchas por la justicia social y los derechos humanos. En nuestro país hay infinidad de ejemplos similares, desde «subsidios» a «populismo» la narrativa propia se ve colonizada por el marco conceptual de la derecha y se abandona. No es gratis, la lucha política es también una lucha por la «palabra».