Las opiniones de John Mearsheimer sobre la guerra de Ucrania, que atribuyen la mayor parte de la culpa a Occidente y predicen con confianza la victoria rusa, han consolidado su posición como uno de los académicos de relaciones internacionales más controvertidos del mundo. Su enfoque «realista» no es sentimental en su análisis de la competencia entre grandes potencias y la necesidad de que los Estados actúen en su propio interés. Pero su enfoque del conflicto entre Israel y Hamás ha adoptado un tono diferente, centrándose en la «calamidad moral» de Gaza y acusando a Israel de abandonar la decencia y masacrar civiles a propósito. Freddie Sayers habló con él a finales de 2023 y le preguntó: ¿Cómo se aplica el realismo a Israel? Este es un extracto de su conversación, editado para mayor claridad. En el video inicial una entrevista actual con Tucker Carlson sobre la guerra en Ucrania y el genocidio en Gaza resulta imprescindible para entender, saltando el cerco informativo que existe en nuestro país.
Hasta para Paul Krugman, un economista mainstream con bemoles progresistas, el Departamento del Tesoro presta dinero al gobierno argentino, el dinero rápidamente fluye nuevamente a medida que los inversores —, tanto nacionales como extranjeros, aprovechan los intentos de apuntalar el peso argentino participando en una fuga de capitales, sacando su dinero del país. En otras palabras, el dinero de los contribuyentes estadounidenses está apuntalando el peso, permitiendo a los financiadores de cobertura vender sus activos argentinos a precios inflados, después de lo cual el peso volverá a caer rápidamente. Acá su artículo para quienes se interesen en leer su particularísima versión del nuevo derrumbe.
Incluso dentro de un marco ampliamente capitalista, hay estrategias disponibles que se alejarían de un futuro distópico y detendrían y/o revertirían los procesos de desigualdad crecientes. Abordar la desigualdad requiere un enfoque doble. El primero cubre la predistribución: garantizar que las políticas, las instituciones y los sistemas regulatorios no permitan la generación de ingresos y riqueza altísimos por parte de unos pocos mientras se niegan salarios decentes a los trabajadores. El segundo se relaciona con la redistribución: crear sistemas tributarios que obliguen a las personas extremadamente ricas y a las grandes corporaciones a pagar su parte justa, y asegurarse de que estos recursos se utilicen para financiar la inversión en bienes públicos y el gasto que mejore los derechos sociales y económicos de las personas. Y son estrategias imprescindibles porque la democracia sustantiva solo puede sobrevivir en un sentido significativo en la medida en que controle y regule con éxito los procesos de concentración de poder y riqueza de la élites.