La rueda de noticias sobre atrocidades hace que los medios occidentales estén tan ocupados persiguiendo el último crimen de Israel en Gaza que nunca se detienen lo suficiente para reconstruir la historia más grande del genocidio. Una investigación de la CNN sobre el ataque de Israel al Hospital Nasser esta semana (un ataque que mató a más de 20 personas, incluidos trabajadores de emergencia y cinco periodistas) es un estudio de caso de cómo incluso el periodismo bien intencionado, que aparentemente examina los crímenes israelíes, termina ocultando más de lo que revela.
Como lo señalamos repetidamente desde estas columnas, el gobierno de Javier Milei, está camino a una mega crisis social, económica y también financiera sin precedentes. Frente a esta evidencia, como es de esperar despliega un modelo de gestión estatal de creciente sesgo antidemocrático. Analicemos algunos puntos.
El cambio radical en el enfoque económico del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, ya ha empezado a modificar las normas, los comportamientos y las instituciones a nivel mundial. Igual que un gran terremoto, ha dado lugar a nuevas características en el panorama y ha dejado obsoletas muchas estructuras económicas existentes. Este acontecimiento fue una decisión política, no un desastre natural inevitable. Sin embargo, los cambios que está impulsando han llegado para quedarse. No hay barreras de protección que puedan restablecer automáticamente el statu quo anterior.