En un mitin antenoche en Queens, Nueva York, con el senador Bernie Sanders y la representante Alexandria Ocasio-Cortez, Zohran Mamdani se dirigió a una multitud de 13.000 personas: “Durante demasiado tiempo, la libertad ha pertenecido solo a aquellos que pueden permitirse comprarla… Cuando lanzamos esta campaña hace un año y tres días, mi nombre era una anomalía estadística en todas las encuestas. Cuatro meses después, en febrero, nuestro apoyo había alcanzado la asombrosa cifra del 1 %. Estábamos empatados con el conocido candidato «otro». Siempre supe que podíamos vencerlo»
Presentamos algunos extractos de las citas de Greta Thunberg. “Me agarran, me tiran al suelo y me arrojan una bandera israelí encima. «Me arrastraron al lado opuesto de donde estaban los demás, y tuve la bandera a mi alrededor todo el tiempo. Me golpearon y me patearon.»
Me trasladaron brutalmente a un rincón donde me encontraba. «Un lugar especial para una mujer especial», dijeron. Y luego aprendieron «Lilla hora» (Puta) y «Hora Greta» (Puta Greta) en sueco, y lo repetían constantemente».
¿Qué sucede con del electorado, cuando muchos ya ni votan? Sin pretender totalidad es interesante releer la denominada «paradoja de Tocqueville». Este filósofo liberal de mediados del siglo XIX, y le hago un reconocimiento también a Diego Tatian, el filósofo cordobés que lo trajo a colación. La paradoja planteaba que, contrariamente a lo que se supone, las condiciones materiales de existencia muy deterioradas no provocan deseo de igualdad. Traduciendo: no provocan un avance del enfrentamiento contra los gobiernos que producen inequidades en términos socioeconómicos, como la que está produciendo, que son récord. Al contrario, cuando las sociedades sufren mucho castigo, se recluyen, y efectivamente, el deseo de igualdad recae.