Estamos nuevamente en los 90, el modelo socioeconómico no se toca, el tema es nuevamente la corrupción personal, de segundo orden y la disputa entre periodistas. Mientras tanto el bloque en el poder busca reemplazos que garanticen la continuidad de sus intereses (depredadores). Kristalina Giorgeva, la señora que «de niña conoció la pobreza», lo señaló con contundencia: «El país tendrá elecciones, como ustedes saben, en octubre (no se enteró del desdoblamiento), y es muy importante que no abandonen la voluntad de cambio.» Para no dejar dudas, añadió: «Hasta ahora, no parece ser el caso. No vemos que ese riesgo se esté materializando. Pero yo pediría que Argentina mantenga el rumbo.» Injerencia insólita – que gratis no es-, les importa «mantener el rumbo». ¡Si wuana!
En una reunión de febrero de 2020, Trump y Guaido -presidente autoelecto de Venezuela- , conversaron sobre la posibilidad de una intervención de Estados Unidos, asesinar a Maduro o entrenar a un grupo de exmilitares venezolanos para que comiencen una guerra irregular contra el gobierno venezolano, similar a la Contra nicaragüense, según las memorias de Mark Esper, secretario de Defensa de Trump en su primer mandato. Los colaboradores de Guaidó comentaron que preparaban “algo para los próximos días” y Mauricio Claver-Carone, director para América Latina del Consejo Nacional de Seguridad, sonrió como si supiera de lo que hablaban. Unos meses después, en medio de la pandemia, Jordan Goudreau, director de la contratista militar Silvercorp y guardaespaldas por un día de Trump, anunció el fracaso de una expedición de mercenarios lanzada para capturar a Nicolás Maduro con el nombre “Operación Gedeón” y la colaboración de militares venezolanos disidentes y criminales colombianos.
Quiero ser YouTuber. Te la pasas en casa jugando a los videos con tus amigos, no vas a la escuela, no salís de tu casa, no tenés que aprender matemáticas y ganás mucha plata sin trabajar. Es muy fácil. Matías, 9 años
Después de la Segunda Guerra Mundial, la ciudad de Buenos Aires vivió la experiencia de los aviones publicitarios. Eran monoplazas que volaban bajo dibujando en el cielo una marca de yerba o de café. La palabra duraba poco tiempo en el aire y el viento la desintegraba en una u otra dirección. Los niños que jugaban en la calle detenían sus juegos y miraban emocionados tratando de adivinar lo que iban a escribir…