Ben Cohen, de 74 años, convirtió un pequeño negocio de barrio en una de las marcas más icónicas del mundo: Ben & Jerry’s. Con una inversión mínima, una batidora prestada y su amigo de la infancia, Jerry Greenfield, fundó un imperio millonario que conjuga sabores de helados con un fuerte mensaje social y político. Y si bien dejó de ser el CEO de la compañía hace poco más de tres décadas, nunca se alejó del activismo y las controversias. Su charla con Tucker Carlson resulta muy interesante y muy lejos de la venta de helados.