En la izquierda está muy extendida la tesis de la financiarización. En esencia dice que las finanzas han tomado el control de las economías capitalistas desde, aproximadamente, principios de los 1980 La idea de que las finanzas controlan y tienen preeminencia sobre el capital industrial, o mercantil, tiene como uno de sus principales antecedentes El capital financiero, (en adelante, CF), de Rudolph Hilferding. Publicado en 1910, el CF ha sido, hasta hoy, un texto central del análisis y crítica marxista de la esfera financiera. Entre otros factores que contribuyeron a su reputación está que Lenin adoptara la noción de capital financiero de Hilferding en su conocido folleto “El imperialismo fase superior del capitalismo”.
Muchas nociones se han propuesto, en los últimos meses, para tratar de entender lo que nos sucede: se nombraron cosas como “crueldad”, “sadismo”, “perversión”, etcétera. No nos conforma esa cierta psicologización de la política, y entonces, paradójicamente, para corrernos de ella vamos a proponer un término psicoanalítico: lo siniestro. Estamos aquí, entonces, para hablar, como podamos, de lo siniestro. Y de su amenaza. Que hayamos elegido este momento, esta época, para hablar de eso, cada quien lo interpretará como quiera. El verbo “querer”, asociado a lo siniestro, invoca sin duda un deseo, más la advertencia de cuidarse de su satisfacción.
La derrota de la izquierda reformista en 1973 y la sobreabundancia de mitos y leyendas. La vía italiana y las lecciones extraídas desde la Unidad Popular. Enrico Berlinguer y su célebre «Lecciones de Chile», advirtiendo que la «vía pacífica» carecía del momento hegemónico. El ineludible tributo a la obra de Antonio Gramsci allende los andes. Los años de plomo en Italia y la caída del «compromesso Storico» tras el secuestro de Aldo Moro (DC) a manos de las “Brigadas rojas”. La experimentación del Eurocomunismo y la irrupción de los teóricos del éxodo bajo el (post)operaismo -Negri y un largo exilio- para contrarrestar la crisis del obrero masa, y la debacle insalvable del marxismo vulgar.