Darth Vader es un malvado personaje de ficción, es todo lo opuesto a la bondad. Su pasado como jedi y su leyenda de corrupción guiaron sus pasos en el camino de la maldad –el lado oscuro–, la historia de su travesía entre el bien y el mal es central en la narrativa de la Guerra de las Galaxias. La Estrella de la Muerte es la estación espacial imperial de los malditos, donde habita, medita y proyecta sus actos de ferocidad Darth Vader.
Dos modelos antagónicos: El que cree que hay que resolver las tres “T” de Francisco, el acceso al derecho a la vivienda, a la tierra para producir alimentos orgánicos y a bajo precio y el trabajo digno, salir de la precarización, aumentar el salario mínimo vital y móvil, y salir del trabajo sin derechos, precario. Y reducir la jornada de trabajo. El otro camino va por las privatizaciones, y una sociedad con bajo nivel de educación, donde los que puedan pagar, las elites, son los que accedan al poder y las fortunas.
La reconocida genetista estadounidense Mary-Claire King, quien en los ‘80 desarrolló el “índice de abuelidad” que permitió establecer el parentesco entre nietos y abuelos en ausencia de sus padres, desaparecidos durante la última dictadura militar, resaltó la calidad del trabajo de las tres instituciones argentinas y ante a un reducido grupo de periodistas, entre los que se encontraba la Agencia CyTA-Leloir, destacó “su legado increíble para la ciencia forense mundial”. En su primera visita a la Argentina luego de 30 años, recibió el doctorado honoris causa de la UBA y se interiorizó especialmente sobre el trabajo actual del Banco Nacional de Datos Genéticos, que ella a ayudó a crear y fue el primero en el mundo en su tipo. Muy oportuna la reivindicación del Banco Nacional de datos genéticos y el equipo que lo lleva adelante. Reivindicación que llega en momento clave donde el candidato Milei intenta la legitimación de la última dictadura, negación que provoca efectos materiales, cuyo punto más alto fue el intento de asesinato a Cristina Fernández de Kirchner, cuyos autores materiales e intelectales no están claros aún para la corporación judicial dominante. Sí los están para un segmento muy extendido de la ciudadanía.