Hace pocos años el litio ha entrado en el radar de los argentinos. La comprobación de altas reservas del mineral en el país unido al crecimiento meteórico del automóvil eléctrico basado en baterías de litio-cobalto justifican el interés.
El plan original de Boric ya no es viable y que ahora le corresponde administrar otra realidad. No es una claudicación de sus ideales, sino una actualización del escenario y de sus posibilidades. El ex-presidente chileno Patricio Aylwin, quien tuvo que gobernar con Pinochet a cargo del Ejército, decía que la política se hace «en la medida de lo posible». Esa frase, que a la generación de Boric siempre le pareció el reflejo de un esfuerzo pusilánime y desganado, fue rescatada recientemente por el propio presidente para transmitir que los pueblos no avanzan a tirones de una vanguardia iluminada de niños índigos, sino lenta y gradualmente a partir de la construcción de grandes mayorías y sentidos comunes. Si Boric lo dice, el sabrá porqué.
Escenario electoral abierto, con tercios imperfectos y opinión mayoritaria a favor de un programa de estabilización paulatina y renegociación con el FMI, ya impostergable.