Aparentemente, la «invasión rusa de Ucrania» ha brindado más unidad política dentro de la región contra «el enemigo», por ahora. Pero las fisuras económicas dentro de la Eurozona entre los más ricos y avanzados y los más débiles y menos avanzados permanecen y ya no se resolverán. Y si la economía global cae en una nueva depresión el próximo año, entonces esas grietas se reabrirán una vez más y no habrá guerra que pueda disimularlas.
Nos dice Chomsky: «Me opongo a la pena de muerte, pero creo que deberían tener un juicio justo y acabar en la cárcel. Nadie se hace esa pregunta cuando se trata de Nixon y Kissinger, o de los ricos y poderosos en general». Verdaderamente es una omisión tan notable como comprensible. Larga vida al verdugo.
La problemática de la inseguridad domina la agenda local y regional desde hace décadas. Ahora, además, se solapa abiertamente con el narco y adicionalmente los narcos comienzan a tener injerencia política implicita en algunos países, explícita en otros. Santa Fe es un ejemplo local, pero hay muchos más. En un marco de posibilismo paralizante, ni siquiera hablar de este tema garantiza ser mejores a los que normalmente proponen soluciones mágicas. Bukele en el Salvador es un ejemplo de cómo el silencio ya no es operativo y los efectos que promueve son tan complejos como populares.