Las intervenciones del presidente Boric tanto en política doméstica como exterior son decepcionantes. Recientemente junto al presidente neoliberal La Calle , la ha emprendido contra Lula por quere ampliar los límtes de la vieja UNASUR incorporando a Venezuela. Fue derrotada su propuesta de reforma constitucional y hoy es la derecha del Partido Republicano la que domina el escenario político. El progresismo chileno carece actualmente de la unidad y la coordinación necesarias para oponerse a la derecha con la misma eficacia con que la derecha se ha opuesto a ella. Una historia que se repite en la región y en varios países en especial de la periferia europea.
Se advierte, con ejemplos históricos de Europa y América Latina, que cuando las alianzas progresistas se quiebran, los únicos que se benefician son los sectores más reaccionarios, que imponen políticas neoliberales de ajuste y austeridad. Una llamada de atención para las contradicciones internas que vive hoy el gobierno argentino, antes de que sea tarde. Esto supone restaurar la centralidad de Cristina Kirchner, terminar con la teoría de «liderazgos equivalentes» que tanto daño hizo a la gestión del FDT y asumir como propia la agenda que planteó la vicepresidenta ya en el año 2020, obviamente adaptada a la realidad socioeconómica actual tan deteriorada precisamente por desconocerla en su momento.
En su libro Si Auschwitz no es nada, la filósofa italiana Donatella Di Cesare examina las formas en que el negacionismo pretendió rechazar la existencia del Holocausto, invirtiendo la relación entre víctimas y verdugos y produciendo la tesis de la «conspiración judía mundial».
En esta entrevista, examina las nuevas formas de negacionismo, ligadas a la emergencia ambiental y a la crisis migratoria, y explica cómo se relacionan con las nuevas teorías de la conspiración y con el ascenso de las extremas derechas. En las referencias al píe, observamos las formas extremas y sutiles del negacionismo autóctono, centrados en la figura de Rodolfo Walsh.