Más allá de lo que digan los parlamentarios y la Justicia, las miradas deben depositarse sobre todo en qué puede ocurrir en las calles. Si el pueblo ecuatoriano aceptará esta decisión de un gobierno que no contaba ya con apoyo popular, con un presidente sumamente degastado y frente a una enorme crisis económica y social, con picos de violencia y delincuencia (en especial narcos) como nunca se vieron antes. El neoliberalismo no puede gobernar.
Estos debates, incluido el alarmismo exhibicionista, son sobre todo humo. Pero los propios sistemas deben tomarse en serio. Pueden suplantar tareas de bajo nivel, tanto de escritura como de codificación, y podrían conducir a una descualificación cognitiva masiva, igual que la fábrica industrial desagregó e empobreció el trabajo físico. Dado que estos sistemas pueden escribir código, el «software» puede desaparecer como refugio para el empleo, al igual que ya ha ocurrido en el periodismo, donde Buzzfeed se ha comprometido a utilizar ChatGPT para la creación de contenidos. La automatización siempre es parcial, por supuesto, pero la reasignación de algunas tareas laborales a las máquinas es una constante del capitalismo. Cuando esas tareas son cognitivas, la máquina amenaza con difuminar los límites sociales cruciales entre trabajo y gestión y trabajo y «tiempo libre», entre otros.
E. Raúl Zaffaroni analiza las cautelares que la Corte Suprema de Justicia de la Nación dictó en los casos de las candidaturas de Sergio Uñac y Juan Manzur, que está entre los fundamentos de la renuncia de Cristina a ser candidata, ya que su efecto real es interrumpir el legítimo proceso democrático.