La Argentina ha perdido especificidad desde el año 1976 a la fecha y ya no es una formación económico-social tan original como el “mito urbano” supone. Así las cosas, es posible aseverar, aun con todos los reparos que implica una afirmación general, que sostener la unidad, no romper la coalición progresista sólo puede ser alternativa de gobierno popular-democrático si se aparta el rumbo económico del plan que fija el FMI (neoliberalismo económico y social). Ya Nicolás Casullo advirtió que “El peronismo cuando va todo unido se pone conservador” y evitarlo a partir de las elecciones de octubre de 2023, aún abiertas para las dos fuerzas mayoritarias, parece ser la acción política adecuada, según la evidencia que disponemos hasta hoy. Veremos si se toma en cuenta o seguimos atados al mito urbano de «por aquí pasó Perón», y esto es «irreversible»
Apuntes: Milei no tiene proyección local, es un fenómeno, por ahora de encuestas y fuerte impronta metropolitana.
Petro se juega su mandato en una lucha de poder entre el Estado y los grandes intereses privados. Si sale victorioso, demostrará interna y externamente que la confrontación merece la pena. Su índice de aprobación cayó del 40% en febrero al 35% a mediados de abril, según el Instituto Invanmer. La anterior mayoría parlamentaria se ha reducido a alrededor del 20% en ambas cámaras legislativas.
Petro literalmente quemó las naves ante obstáculos similares que amenazan a la nueva etapa de gobernantes progresistas sudamericanos elegidos a partir de 2019. Las limitaciones están representadas por las amenazas de la derecha y la extrema derecha, las reformas regresivas y privatizadoras y el fuerte deterioro de la calidad de vida de la población tras tres años de efectos pandémicos y bélicos en Ucrania.