Sueña, marinero, con tu viejo bergantín,
bebe tus nostalgias en el sordo cafetín…
Llueve sobre el puerto, mientras tanto, mi canción;
llueve lentamente sobre tu desolación…
Anclas que ya nunca, nunca más han de levar,
bordas de lanchones sin amarras que soltar…
Triste caravana sin destino ni ilusión,
como un barco preso en la botella del figón…