El ataque lanzado por EE.UU. e Israel contra Irán abrió una escalada que sacude el tablero internacional. La resiliencia del pueblo persa, el impacto en los mercados, los cálculos fallidos de Trump y el drama humanitario.
En el video de apertura Tucker Carlson entrevista al coronel Douglas Macgregor (dos MAGA aislacionistas) sobre el conflicto con Iran.
Macgregor fue líder en una de las primeras batallas de tanques en la Guerra del Golfo y fue uno de los principales planificadores del bombardeo de Yugoslavia por la OTAN en 1999. Su libro de 1997 Breaking the Phalanx abogó por reformas radicales dentro del Ejército de los Estados Unidos.
Como es habitual cierra el artículo un video generado por el sionismo festivo, esta vez con la consigna «somos invencibles, amigos».
El accionar militar iraní obliga a ensayar una lectura que exceda la crónica bélica inmediata, para adentrarse en el terreno de las estrategias en curso y la dialéctica de su enfrentamiento. En ese sentido, diversos reportes coinciden en que Teherán no estaría actuando bajo la lógica de un golpe único, espectacular y decisivo, sino mediante una secuencia sostenida, graduada y selectiva de lanzamientos de misiles y drones. El objetivo no parecería ser solamente infligir daño directo, sino producir desgaste, saturar las defensas enemigas, obligar al adversario a sostener un enorme costo económico y logístico, trasladando el conflicto a una temporalidad más larga que aquella que preferirían Washington y Tel Aviv. En el video de apertura Tucker Carlson dialogaba hace 8 meses con el ex funcionario del pentágono Dan Cladwell sobre lo que vendría en una guerra entre Israel e Irán con involucramiento de EE.UU.
Los psicóticos oridinarios o extraordinarios, a diferencia de los neuróticos en particular los obsesivos,se caracterizan por una certeza absoluta en sus delirios y percepciones distorsionadas, no por la duda.
En la psicosis ordinaria o extraordinaria , la realidad se fragmenta, y la duda normal es reemplazada por una convicción inquebrantable en falsas creencias o alucinaciones (paranoia, voces en el caso extraordinari), desconectándose del criterio de realidad compartida.
El sujeto psicótico «sabe» lo que le pasa (su delirio) con una convicción que no tolera cuestionamientos, cerrando el paso a la duda .
Ayer en Nueva York insistió en que no tiene ninguna duda, sobre el resultado de las acutuales guerras y la conveniencia del involucramiento de La Argentina en un escenario en el que nuestro país es insignificante. No miente, en su estructura de personalidad no hay lugar a la duda.
Es grave por la espectacularidad de los acontecimientos bélicos, pero podría ser cualquier otro tema, en que la duda en la narrativa y la estructura de personalidad del presidente no tiene lugar. No es solo una cuestión geopolítica.
Al respecto, sobre los efectos de un involucramiento indebido en escenarios que están fuera de todo control local, hagamos un poco de historia reciente de la mano de Tuny Kollman …