Nada es gratis. En la desafección concurren fenómenos de decepción, descreimiento y rabia ante el sistema político. Es aquello que desde las cumbres de dicho sistema prefieren llamar la “insatisfacción democrática”. Ahí está el peluca Milei, hijo del «hacerse el boludo» como sistema, un efecto de la aquí llamada «desafección». ¿No es otra pena?