El metaverso de Meta se manifiesta como un mundo sin cuidado por el mundo, que nos seduce con la promesa de no tener que preocuparnos nunca más. Mientras que el futuro real se nos presenta como no disponible o catastrófico, Meta nos ofrece un anestésico postsolucionista. Nada nuevo, es la misma matriz de pensamiento neoliberal. La felicidad, la riqueza, la plenitud , todo es posible con esfuerzo individual, mientras el mundo se desmorona, la pobreza sumerge a continentes enteros y la depresión es ya una pandemia incontrolable. Lo dicho, nada nuevo.
Rolo reinauguró algo que estaba olvidado, que había sido parte de la política del sobischismo, la práctica de la venganza al interior del partido. Es decir, quien perdía en el siguiente turno se vengaba y el que sostenía sus triunfos quería aplastar al que había sido vencido. Esta vez fue por afuera. Volveremos.
No se intenta buscar ninguna mímesis con procesos acontecidos en otras coyunturas, diversos países y procesos históricos muy diferentes. Sin embargo, la Argentina ha perdido especificidad desde el año 1976 a la fecha y ya no es una formación económico-social tan original como el “mito urbano” supone.
Así las cosas, es posible afirmar, aun con todos los reparos que implica una afirmación general, que sostener la unidad, no romper la coalición progresista sin entregarla al neoliberalismo económico y social, parece ser la acción política adecuada según la evidencia que disponemos hasta hoy.