Para Nancy Fraser solo adoptando una concepción ampliada de lo que entendemos por capitalismo —que supere la idea de que capitalismo es solo economía— podremos entender la aguda y multidimensional crisis en la que estamos inmersos. El «capitalismo caníbal» invade todas las esferas de la vida y puede destruir sus condiciones de supervivencia y, lo que es más importante, las nuestras. Desde su punto de vista socialista y democrático —que asume la necesidad de algún tipo de mercado y rechaza la economía planificada— la única esperanza de superación de la triple crisis (de reproducción social, ecológica y política) que estamos atravesando sería un populismo de izquierda que fuera capaz de evolucionar hacia algún tipo de movimiento socialista. Fraser reclama también que el feminismo corte sus vínculos con la élite económica y adopte una política de clase que pueda atacar la opresión desde sus raíces. Pero duda que sea posible crear una coalición lo suficientemente grande como para derrotar a las fuerzas reales del capital global y de las finanzas mientras la clase trabajadora esté dividida. Conversación sobre la historia.
En Occidente, la modernización ecológica como modelo para abordar los problemas ambientales ha sido objeto de críticas por parte de ecosocialistas y ecologistas radicales en general. En contraste, en China, el modernismo ecológico como vía para remediar dichos problemas cuenta con el firme respaldo de los marxistas ecologistas. La razón principal de estas diferencias resulta evidente. En Occidente, la noción de modernización ecológica, si bien no es objetable en sí misma como parte de un proceso integral de cambio ambiental, ha llegado a representar ideológicamente el modelo restrictivo de la modernización ecológica capitalista .
Un informe de TN encendió todas las alarmas: $4.000 millones destinados a combatir el consumo problemático habrían sido desviados desde la APRECOD hacia organizaciones evangélicas sin antecedentes y alineadas políticamente con el gobernador Maximiliano Pullaro y con Milei. El entramado involucra asociaciones creadas hace meses, convenios millonarios sin controles y vínculos directos con el partido UNO, el brazo evangélico del oficialismo provincial de gran inserción en los barrios populares, cuya ideología sionista es evidente y tan obvia, que como todo lo evidente, se oculta. En fin, notable capítulo de «la batalla cultural» bastante poco analizado, claro: «El método es la economía, el objetivo es el alma» señalaba Thatcher en los 80. Y allá van ellos…