Patán, el personaje de dibujos animados Patán (Muttley en inglés), el perro compañero de Pierre Nodoyuna en series de Hanna-Barbera «Los Autos Locos», a menudo le exigía medallas como recompensa por sus intentos fallidos, mostrando su personalidad sarcástica y codiciosa, buscando reconocimiento. Siguiendo a Patán, no es la primera vez que un ganador del Nobel regala su galardón. En 1943, el autor noruego Knut Hamsun otorgó su Premio Nobel de Literatura de 1920—otorgado por su novela Markens Grøde (Crecimiento del suelo)—al ministro de propaganda nazi Joseph Goebbels tras un viaje a Alemania. Otros laureados con el Nobel han donado o vendido sus medallas.
El medio progresista Occupy Democrats dijo en las redes sociales:
Está claro que las similitudes entre Trump y Goebbels van más allá de una simple admiración mutua por el fascismo. Ambos poseían un temperamento espiritualmente enfermo y egocéntrico que permite aceptar un premio que otro ha ganado. En el video de apertura Patán exigiendo su medalla, pero …
Si hubiera que buscar ejemplos para contextualizar las más claras afirmaciones de la epistemología colonial actual y desde finales del siglo XIX, sin dudas las manifestaciones más desembozadas están y estuvieron en los referentes de esas minorías que traman y tramaron nuestros destinos; minorías que se conectan desde la acumulación por desposesión —siguiendo el concepto de David Harvey— a través de un sistema de —si se me permite el término— “clanes” familiares.
Prueba de ello lo experimentamos, otra vez y desde hace muchos años, con los incendios que devastan, de manera sistemática, miles de hectáreas en la Patagonia y que han vuelto a ser el escenario de una operación discursiva que ya conocemos demasiado bien.
Ni por democracia ni por derechos civiles. Las protestas en Irán están digitadas desde el exterior para tumbar a la principal potencia antiimperialista en la región. Se nota mucho y la denuncia de este tipo de maniobras, ya estaba clara desde hace más de medio siglo. Veamos.