Desde el inicio de su segundo mandato, los ataques del presidente Donald Trump contra la prensa trascienden cada vez más el ámbito de la retórica y las políticas públicas y se traducen en restricciones físicas impuestas a los periodistas.
Reporteros Sin Fronteras (RSF) recopila ocho medidas adoptadas por la Administración estadounidense para restringir físicamente el acceso de los periodistas a zonas en las que antes podían ejercer su profesión libremente.
RSF condena esta estrategia y pide a la Administración Trump que ponga fin a estas políticas para garantizar la transparencia y la responsabilidad del Gobierno.
En el video de apertura Tucker Carlson discute cómo en todo Occidente, criticar al gobierno de Netanyahu es ahora un delito punible con prisión. Su interlocutor, Glenn Greenwald habla sobre el fin de la libertad de expresión, particularmente en la restricción creciente a las críticas de la políticas del estado de Israel.
Glenn Greenwald es un periodista ganador del Premio Pulitzer y presentador de System Update, disponible en YouTube y en tus plataformas de podcast favoritas. Su trabajo se puede encontrar en greenwald.substack.com
La ideología liberal y luego neoliberal atraviesa a los industriales argentinos y al empresariado en general y entronca con su antiperonismo histórico. Los grandes empresarios carecen de un proyecto de país y son capitalistas, pero no burgueses porque la evasión y la fuga son su programa práctico. La industria argentina debe ser defendida y protegida con un plan de apertura racional y planificada a través del tiempo, porque la industria argentina es más importante que sus dueños.
La consigna “Cristina Libre” no puede reducirse a un mero eslogan electoral. En la política argentina, los lemas suelen condensar significados más profundos que trascienden la coyuntura de una campaña. Este tipo de consigna funciona como un símbolo que articula varias dimensiones:
Dimensión judicial y política: expresa la idea de que Cristina Fernández de Kirchner debe estar libre de causas judiciales que sus seguidores consideran persecución política.
Dimensión identitaria: se convierte en un grito de pertenencia, un modo de reafirmar la identidad kirchnerista frente a adversarios y detractores.
Dimensión histórica: remite a una narrativa de resistencia, donde la figura de Cristina se asocia con luchas populares y con la defensa de derechos sociales conquistados durante sus gobiernos.
Dimensión cultural y emocional: más allá de la política, se instala como consigna en marchas, canciones y expresiones artísticas, generando un sentido de comunidad.
En otras palabras, no es solo un recurso de marketing electoral, sino un significante cargado de memoria, afecto y disputa simbólica, política y electoral. Sin embargo, esto no parece ser admitido por toda la dirigencia . Por caso, ayer mientras ayer CFK era sometida al escarnio en el TOCF 7 por la farsa de la llamada causa «Cuadernos», otro sector del peronismo bonaerense el mismo día armó un festival.