Mientras Donald Trump ataca las libertades civiles y la red de seguridad social, los demócratas están perdidos. El continuo dominio del capital de ambos partidos y las maquinaciones de las Big Tech en particular son clave para comprender nuestra crisis política, argumenta Thomas Ferguson.
Para los ideólogos e impulsores del sionismo nada está liberado al azar. Esa ideología, que se escuda en el Estado de Israel, se constituyó desde sus inicios con fuertes rasgos racistas y colonialistas. En la actualidad, el genocidio que el gobierno de Benjamín Netanyahu comete en la Franja de Gaza contra el pueblo palestino no se contradice con los postulados primarios del sionismo. Quienes dieron forma a ese pensamiento excluyente y supremacista tuvieron en claro que la tierra que buscaban conquistar debía ser vaciada hasta su último rincón. Pero en ese territorio que es Palestina sus pobladores y pobladoras se niegan a rendirse ante las bombas y masacres. Y esto lo hacen porque su historia, su cultura, sus afectos y familias, sus cultivos y cielos, los acompañan desde hace miles de años.
El Poder Ejecutivo Nacional, mediante el Decreto Nº647/25 vetó, por segundo año consecutivo, y en su totalidad, la Ley Nº27.795 de Financiamiento de la Educación Universitaria y Recomposición del Salario Docente, recientemente sancionada, por amplia mayoría, por el Congreso Nacional.
Antes de analizar el contenido y las implicancias de este veto, hay que decir, además, que, simultáneamente, por la Decisión Administrativa Nº23/2025, recorto a las Universidades Nacionales un total de $40.000 millones para gastos de funcionamiento en su enésimo ataque a la educación superior.
El presidente, con la perversidad que lo caracteriza, también, vetó la Ley de Emergencia Sanitaria de la Salud Pediátrica y de las Residencias Nacionales en Salud, mostrando una absoluta falta de sensibilidad.