Después de tres décadas de acoso político, sanciones económicas, confiscaciones de activos y fallidos golpes de Estado, Trump ha recurrido a la más vieja tradición de la política exterior de EEUU: la intervención militar directa. En el video de apertura el presidente Petro asume que están frente a una «amenaza real»en referencia a Donald Trump que dijo recientemente que una incursión militar en Colombia «suena bien». Trump acusó a la nación sudamericana de contribuir al narcotráfico que afecta a su país, una retórica que también le ha servido para realizar un amplio despliegue militar en el Caribe, impulsar detenciones y redadas contra migrantes irregulares en territorio estadounidense y, más recientemente, atacar Venezuela.
En los últimos días, Trump no descartó llevar a cabo una operación similar en Colombia y llegó a decir que Petro debía «cuidarse el trasero». Este miércoles, sin embargo, el tono cambió . Ambos mandatarios dijeron haber sostenido una llamada telefónica y acordado reunirse personalmente. Trump afirmó que había sido un «honor» hablar con Petro y que este lo llamó para explicarle «la situación relacionada con las drogas y otros desacuerdos». Sin embargo Petro insistió en que «nos quedan las selvas» donde la guerra civil dura ya más de seis décadas y abriendo un línea de tiempo difícil de imaginar.
Nicolás Maduro Guerra, hijo del presidente venezolano Nicolás Maduro Moros, proporcionó algunos detalles sobre el asalto e invasión llevado a cabo por Estados Unidos el 3 de enero. El ataque resultó en una masacre en la que murieron al menos 100 personas, y el presidente, junto con su esposa, Cilia Flores, fue secuestrado.
La intervención militar en Venezuela por parte de Estados Unidos, que incluyó el secuestro del presidente Nicolás Maduro, ha sido interpretada como una expresión de nostalgia hegemónica. Este acto militar, que marca un punto de inflexión en la geopolítica, se considera una violación a los principios del derecho internacional y una expresión del repliegue de la hegemonía estadounidense. La intervención ha sido vista como un intento de recuperar la hegemonía en América Latina y reafirmar una jerarquía hemisférica cuestionada por la dinámica multipolar.