Resulta banal encontrarse con análisis de coyuntura económica en la que se pondera la estabilidad macroeconómica como un activo de este gobierno de cara a las elecciones. La sensación es que en todo caso se confunde estabilidad de precios con estabilidad macroeconómica. El gobierno insiste sobre las 3 anclas: fiscal, monetaria y cambiaria, pero ponderando sobre todo la fiscal, para explicar esos buenos resultados.
La clase media es una medianía: es capaz de fuertes -y aceleradísimos- impulsos, pero es a la vez una clase sin resistencia. Ante el fracaso siente miedo, se espanta, pierde valor. Y cuando sobreviene una crisis pierde las esperanzas en la emancipación. Entonces desborda de desilusión, tristeza, apatía, descontento, frustración. Además, sus estados de ánimo son muy cambiantes, suelen ser rápidos y violentos y esa condición le imprime cierta inestabilidad al impulso emancipador. De todas las condiciones que se requieren para afirmar la emancipación la más inestable es el estado de ánimo de la clase media. Cuando la herramienta de la emancipación titubea, cuando se inclina hacia la socialdemocracia -hacia políticos de tipo conciliador, “que carecen de una comprensión viva de la realidad y de un serio adoctrinamiento teórico”
Las criptomonedas son vulnerables a la corrupción, el fraude y el lavado de dinero; y, como tokens privados, funcionan a tipos de cambio muy variables con respecto al dinero emitido por el Estado. Por ello, permiten a las grandes instituciones financieras obtener enormes beneficios sin una ganancia visible de valor para la sociedad.