La represión del miércoles en el Congreso deja, además de los heridos y el terror en las calles, la certeza de que entramos en una nueva etapa del régimen libertario. Desde el Laboratorio de Estudios sobre Democracia y Autoritarismos (LEDA), Micaela Cuesta desarma tres ficciones que explican la violencia de Estado escalando frente a una idea a la que el poder le teme: el igualitarismo como horizonte de reconocimiento en la diferencia y de redistribución de la riqueza socialmente producida.