En los últimos años, la ultraderecha está logrando imponer marcos conceptuales que han sido aceptados incluso por sectores de la izquierda, debilitando así sus propias posiciones políticas. Un ejemplo claro es el uso peyorativo del término woke, originalmente asociado a la conciencia social y la lucha por la justicia. La ultraderecha ha desarrollado una estrategia deliberada para deslegitimar las luchas por la justicia social y los derechos humanos. En nuestro país hay infinidad de ejemplos similares, desde «subsidios» a «populismo» la narrativa propia se ve colonizada por el marco conceptual de la derecha y se abandona. No es gratis, la lucha política es también una lucha por la «palabra».