La estrategia del Partido Conservador alemán cuya eficacia veremos el domingo, es sintomática de la evolución de la derecha europea, que abandona sus identidades históricas para adoptar las obsesiones reaccionarias de la extrema derecha, en cuyos aliados naturales se está convirtiendo. Extrema derecha fascista, en cuyos aliados naturales se está convirtiendo. Un fenómeno que está sucediendo en todo el universo de las democracias occidentales, incluida obviamente La Argentina, donde como es habitual, todo es un poquitito peor, claro.