Ante la ambición anticipada del gobernador Kicillof, que anunció su candidatura presidencial en el primer año de gobierno libertario, y la de un “devaluado” Ricardo Quintela, que forzó hasta el final sus chances de conducir el partido, el peronismo se zambulle nuevamente en la disputa interna, como lo hizo en todas las etapas tras una gran derrota.