“La empresa venía con un crecimiento fuerte hasta 2018, cuando la devaluación le dio un nuevo golpe. Teníamos tomados créditos en dólares para importar materias primas, para tratar de mejorar nuestra competitividad, a un valor de $ 17, y terminamos devolviendo a los seis meses a un dólar de $ 39”, cuenta. Menem asegura que ese año fue uno de los más duros para su compañía. Hoy impulsa la misma política de transferencia de ingresos a la cúpula, más rápida y más profunda. Ahí arriba, «hay plata», mucha y habrá mucha más.