La reciente derrota de Syriza en Grecia y la profundización de la crisis en Portugal y el ajuste escondido del socialista Costa, muestran el camino que siguen las coaliciones progresistas que incumplen su mandato electoral. En España ,tras una década de enormes movilizaciones sociales y políticas, la situación política española se encuentra en un impase. Visto en retrospectiva, el proceso muestra una serie de cambios y evoluciones en torno a las cuales el régimen político ha construido un nuevo equilibrio temporal e inestable cuyo futuro más probable sea el retorno de la derecha este 23 de noviembre. Veremos.
Probablemente se pueda decir sobre el futuro de la sociedad del trabajo en las sociedades desarroladas que nunca volveran a tener pleno empleo en el sentido de una ocupación permanente, segura, a tiempo completo y adecuadamente remunerada según los estándares actuales. Y en un 20%, porque la producción se realiza en otros lugares y no en ellas. En India y China, la producción es más barata y al mismo nivel técnico. El 80% de este fenómeno se debe a la automatización, es decir, al hecho de que disponen de inteligencia artificial, de que pueden digitalizar los procesos y provocar un cambio técnico que ahorra mano de obra. Las posibilidades técnicas de sustituir mano de obra son enormes en las sociedades desarrolladas. En Argentina, formación económico social de desarrollo medio, sin embargo, aún tenemos mucho camino por recorrer en el campo del trabajo formal y bien remunerado y hay que impulsar ese trayecto pendiente con políticas de empleo específicas tal como sucedió en la década ganada de cuyo inicio se recuerdan 20 años este 25 de mayo. Una mirada eurocéntrica sobre el trabajo remunerado sería distorsiva y llevaría a errores conceptuales y políticos severos. Algunos ya los vimos y fueron nefastos. Macri multiplicó por cinco los planes sociales al tiempo que duplicaba el desempleo y hacía caer la participación de los trabajadores sobre el ingreso generado en 8 puntos, batiendo récords de inequidad distributiva. Y lo hizo bajo el supuesto de muchos, propios y extraños, del «fin del trabajo formal, bien remunerado».
La paradoja de Milei consiste en que su discurso giró el debate político hacia la derecha hasta un punto desconocido en el país. Sin embargo, de tan derechizada, la propuesta empezó a perder fuerza entre los sectores populares e, incluso, entre algunas elites que ven con preocupación la gobernabilidad en esas condiciones. Para colmo no figuró en las 8 elecciones provinciales acontecidas y no lo hará en las 4 que sigan Tucumán, San Juan, Mendoza y Corrientes, donde sumadas las 12 elecciones, ya habrá votado un 25% del padrón nacional. Sin duda se trata de tercios, pero «imperfectos».