Insistir con nombres propios es un necesidad segunda, que requiere primero garantizar un programa y el respaldo de Cristina Kirchner al candidato. La única indicación explícita, el transvasamiento generacional como marco de selección. Todo lo demás, humo. Del malo. Lo de siempre.
¿Por qué la gente no hace lo que corresponde? ¿Cómo es que los jóvenes del conurbano votan a Milei? ¿Acaso nos atraen nuestros verdugos? ¿Por qué la sociedad no actúa con una racionalidad cartesiana? Preguntas inquietantes, respuestas parciales, lecturas necesarias. Aquí hay una. Duele, pero ¡Proceda!
El legado de esa derrota en 2015 y el renacimiento del capitalismo griego a expensas de los medios de vida de los trabajadores griegos sigue siendo una marca negra contra los líderes de Syriza. El precio de la torsión del rumbo comprometido, se sabe, es muy caro para las coaliciones progresistas. Hoy perdió contra la derecha neoliberal por más de 20 puntos, y Varoufakis ni siquiera entraría al parlamento. La debacle continúa.