El autor cree que la densa red de internet, sobrecargada y arrojadora de información banal, falsa o trivial, pletórica de imágenes simples que desplazan al texto complejo, es el espejo donde se mira el Narciso de hoy. Como una regresión, trasvasa lo simbólico más sofisticado en la constitución de su sujeto, para llevarlo a ese nuevo espejo que es más simple, cómodo y rápido péro el sujeto se primitiviza asumiendo su subjetividad en la insustancial y vulgar imagen que ve en la red social. Es probable, pero es lo que hay.