Seis presidente en destituídos en Perú en dos décadas, el mismo presidente del Banco Central y la opción «progresista» la encarna Keiko Fujimori. Sabemos que es este el modelo de llegada de Toto Caputo y la runfla que gobierna nuestro (?) país y ya no parece ser una excepción. El ex glamoroso Reino Unido también aplaude a Starmer que se está llendo, pero obviamente las clases políticas y mediáticas que una vez veneraron al laborista Mandelson como transición posible y ahora lo están dejando a la deriva, son las mismas que pasaron cinco años destruyendo a Corbyn. ¿Imaginan quién llega tras la ridícula experiencia socialdemócrata y su fallida continuidad?
El secuestro del presidente venezolano Maduro y su esposa por parte de las fuerzas militares estadounidenses, la posterior toma del poder por parte de la vicepresidenta Rodríguez y su acuerdo para permitir que Estados Unidos controle los ingresos petroleros de Venezuela y atraiga inversiones de multinacionales energéticas estadounidenses, todo esto marca el fin de la revolución chavista que comenzó hace más de 25 años. Por lo tanto, es muy oportuno que se haya publicado un nuevo libro con una visión de la izquierda no chavista sobre lo sucedido en Venezuela para llegar a este punto.
En apenas 48 horas, el gobierno logró ordenar dos victorias legislativas que condensan —sin metáforas— el programa de su régimen: más pobreza y explotación mediante la flexibilización/precarización del trabajo, y avance del dispositivo represivo por la vía de un régimen penal juvenil que baja la edad de punibilidad a 14 años. El 11 de febrero, el Senado otorgó media sanción a la llamada “reforma laboral” con 42 votos afirmativos y 30 negativos, con acompañamientos clave de bloques provinciales y sectores dialoguistas que volvieron a garantizar mayoría al oficialismo. La segunda victoria, al día siguiente -12 de febrero-, Diputados aprobó en general la baja de la edad de imputabilidad a 14 años (nuevo Régimen Penal Juvenil) con 149 votos a favor y 100 en contra. En el video de apertura la cobertura de la marcha y represión del 10 de febrero realizada por Gabino Silva.