Las ambiciones territoriales de Donald Trump se insertan en un nuevo contexto global marcado por el denominado «retorno de la geopolítica». Los chokepoints (puntos de estrangulamiento) ganan importancia como elementos claves asociados a la seguridad nacional, mientras el cambio climático habilita nuevas rutas en el Polo Norte. En el atlántico Sur las cosas no son distintas. Cabe recordar que en los últimos años existieron fuerte presiones de Washington para que el gobierno de la provincia argentina de Tierra del Fuego desestimara el preacuerdo con la empresa china Shaanxi Coal and Chemical Industry para la producción de fertilizantes y la construcción de un puerto en Ushuaia. El viaje del presidente Javier Milei junto con el embajador de Estados Unidos y la generala Laura Richardson a Ushuaia, en abril de 2024, donde se está construyendo muy lentamente la Base Naval Integrada, tuvo un simbolismo muy grande en relación con una futura cooperación militar, en el marco de un claro alineamiento geopolítico entre Buenos Aires y Washington.
ICE parece estar disfrutando de la hipocresía y el doble rasero que la defensa incondicional de la administración Trump de su comportamiento violentamente enfermizo y ocasionalmente asesino, contra Renee Good y innumerables otros, les ha dado licencia para entregarse. ICE y otras fuerzas de deportación están pasando de ser organismos encargados de la responsabilidad limitada de hacer cumplir la ley migratoria a una fuerza policial hostil y ideológicamente motivada que ve al propio pueblo estadounidense como el enemigo y su trabajo es intimidarle para que obedezca al presidente, y que no tiene restricciones legales ni políticas sobre lo que puede hacer para lograrlo. ¿Les recuerda algo?
El Consenso de Washington fue un conjunto de diez prescripciones de política económica consideradas en las décadas de 1980 y 1990 como el paquete de reformas «estándar» promovido para los países en desarrollo en crisis por instituciones multilaterales de Washington DC, el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial.