La razón de ser del capitalismo es la acumulación, que puede ser por vía de la apropiación de plusvalía (mecanismo central del capitalismo desvelado por Marx) o de la apropiación por despojo. David Harvey acuñó el término «acumulación por desposesión» para describir el segundo proceso. Su argumento es que tras la llegada del neoliberalismo la acumulación por desposesión ha cobrado más fuerza a través de mecanismos como el desplazamiento de campesinos, el endeudamiento, las privatizaciones y el saqueo de recursos naturales. Uno de los pocos consensos que la realidad argentina impone a la política doméstica es que, desde hace más de una década, el país está inmerso en una profunda crisis económica, financiera y social. Pero los desacuerdos renacen a la hora de caracterizar su origen y las posibles salidas. Mientras que las fuerzas populares piensan la crisis desde el subconsumo, la derecha liberal la caracteriza como una crisis por presión salarial local y la ultra derecha, que llega al poder a fines de 2023, como parte de una crisis global de recomposición de la tasa de ganancia del capitalismo transnacional occidental. A través de un marco teórico marxista, el presente artículo analiza la crisis por medio del comportamiento de la tasa de ganancia de las grandes empresas que operan en el país, y su descomposición, para evaluar empíricamente luego la consistencia de las caracterizaciones realizadas y las propuestas de salida que emanan de las fuerzas políticas dominantes en el país.
Este artículo indaga acerca de las políticas y normativas del FMI en relación a los movimientos de capitales, a lo largo de su historia, y su aplicación al caso de Argentina.
Desde su creación en 1944, el FMI diferenció la naturaleza de los flujos internacionales de capitales, entre aquellos relacionados con las inversiones directas y los de movimientos especulativos. Pero la frontera entre ambos es borrosa y está poblada de figuras calificables de un lado u otro, de manera que con frecuencia en la etapa del capitalismo industrial el FMI financió salida de capitales, alegando propósitos de estabilización monetaria; y en la etapa de financiarización incluyó el riesgo sistémico de la salida súbita de capitales como razón para proveer desembolsos excepcionales que fueron aplicados a este fin.
Sin embargo, el FMI no tiene competencias para exigir a sus miembros la apertura de los movimientos de capitales, ni la eliminación de los controles cambiarios. No las tuvo originariamente, ni las obtuvo cuando procuró, sin éxito, reformar el Convenio Constitutivo en 1997 para arrogarse tales facultades. No obstante, actúa como si efectivamente gozara de ellas, amparado por los poderes fácticos que lo utilizan como dispositivo para imponer sus intereses a los países que recurren a los servicios del FMI, especialmente en Estados y gobiernos influidos por estos grupos de intereses especiales. El Convenio Constitutivo del FMI prohíbe que los recursos del organismo se apliquen a financiar grandes y continuas salidas de capitales. Sin embargo, decisiones de su Directorio Ejecutivo han relajado esta prohibición, y los rescates del FMI a bancos y fondos de inversión han proliferado desde la década de 1980 hasta la actualidad, cada vez por montos mayores y con mayor liberalidad y desfachatez. La provisión de grandes desembolsos del FMI utilizados para la fuga de capitales de Argentina en 2001 y 2018-2019 ilustran esta conducta, sin consecuencia alguna para el organismo ni para los gobiernos implicados, pero altamente costosa para las vidas humanas degradadas o perdidas por el desvío de recursos públicos para atender las deudas generadas en los rescates financieros.
La complejidad es una característica fundamental de la realidad. No es simplemente una cuestión de cantidad (es decir, algo es más complejo porque tiene más partes), sino una cuestión de la calidad de las interacciones y relaciones entre las partes. En un sistema complejo, las partes están interrelacionadas de tal manera que no pueden ser separadas sin alterar la naturaleza del todo. El apoyo de algunos migrantes a Trump expone la complejidad de la frontera: un sistema que los necesita como mano de obra, pero los rechaza como ciudadanos, mientras el Estado pierde capacidad de proteger a su propia población. ¿Por qué diablos una inmigrante ecuatoriana indocumentada –madre soltera y trabajadora de bajos ingresos– apoyó a Donald Trump? En el verano de 2024, conversé en la peluquería sobre las elecciones con una mujer que trabajaba allí. Me dijo que no entendía muy bien la política estadounidense. Pero sí entendía que Trump era duro y que prometía proteger a la gente de las bandas criminales. Le respondí que las políticas de Trump la pondrían a ella en peligro. Me respondió que sabía que el gobierno estadounidense no era su amigo, pero que había logrado quedarse en los Estados Unidos, hasta el momento.