El economista Andrés Asiain dialogó con AGENCIA PACO URONDO sobre la nueva política cambiaria del gobierno libertario, a partir del acuerdo con el FMI. ¿Puede bajar la inflación?
Hace unos días, en la góndola del supermercado, escuché a una mujer diciéndole a otra “se le saltó la cadena, esta vez se pasó de la raya”. Contaba que alguien había descerrajado una tanda de insultos violentos -ñoqui de mierda, zurda, vaga, hija de puta- a la médica de guardia que venía demorada. Faltó poco, agregó, para que le pegara una paliza. La frase de la mujer fue elocuente. En efecto, en medio de un clima social que se va deteriorando cada vez más, los intercambios violentos y las exteriorizaciones de odio son frecuentes. El lazo social se resquebraja y el otro no es un semejante, un conciudadano (palabra perimida hoy). El otro es un enemigo.
El continente insular de Australia celebra hoy (sábado) elecciones federales con el país atrapado en medio de la guerra comercial entre Estados Unidos y China. Alrededor de 18 millones de australianos tienen derecho a voto, y votar es obligatorio (aunque la multa por no hacerlo es de tan solo 20 dólares australianos). En las últimas elecciones de 2022, el 11 % de los votantes no lo hizo, lo que redujo la participación a su nivel más bajo desde la introducción del voto obligatorio. Hay 150 escaños en juego en la importantísima Cámara de Representantes, que decide el gobierno. Los votantes tienen derecho a voto preferencial (voto uno y dos).