La dictadura impuesta en 1976 por las Fuerzas Armadas con apoyo civil tuvo varias fases y atravesó tensiones entre diversas visiones sobre la economía y el Estado. A diferencia de dictaduras como la chilena, en Argentina las Fuerzas Armadas ejercieron un poder colegiado entre las tres armas. A 40 años de la restauración democrática, resulta aún importante volver sobre los objetivos del golpe, sus dimensiones económicas y sociales regresivas y sus tecnologías represivas, y sobre los vínculos entre la sociedad y el régimen militar. Esta es una semblanza del desembarco neoliberal en Argentina, a sangre y fuego, desembarco que una vez recuperada la democracia le sucedieron tres olas adicionales, de las que el Pibe motosierra intenta encarnar la cuarta. Veremos si cumple.
La contracara de la pobreza es la inequidad distributiva. Este artículo lo muestra a nivel internacional. En nuestro país aún no sabemos como evolucionó la distribución funcional, el Gini, la brecha de pobreza en el actual tramo inicial de la cuarta ola neoliberal. Cuando lo sepamos, si es que lo sabemos de manera fehaciente, veremos que a los -al menos- 55% de pobreza que se esperan para julio de este año, le corresponderá una caída inédita de la participación del factor trabajo en la distribución que ya había caído 8 puntos entre 2016 y 2023 sumado a una suba notable del desempleo y la informalidad. Una catástrofe distributiva se está desarrollando, la punta del iceberg es el nivel de pobreza, pero se trata de solo un efecto de la estructura distributiva.
Como se verá en este artículo, todo vale para atrasar el gigante asiático en su destino de potencia emergente o, al menos, de un mundo inevitablemente multipolar. La pregunta para el sur global es donde lo encontrará el futuro, si entre los ganadores o como parte de las potencias en repliegue. En el caso de Argentina, el gobierno decidió anotarse del lado de los perdedores sin ningún beneficio a la vista, sólo la estupidez.