Lo central de esta mirada es la constatación de que los distintos bloques dominantes no salieron de las crisis disminuyendo la explotación del trabajo, sino aumentándola. Por caso, ¿la salida de la crisis de 2001 no ocurrió vía mejora de los salarios? No, la economía no se recuperó de esa manera. Los salarios y las jubilaciones se desplomaron (la pobreza aumentó al 56%), antes de que, a mediados de 2002, se recompusiera la inversión. Otro ejemplo: la recuperación de la economía en los 1990 recién se produjo luego de una gran caída del salario, provocada por la hiperinflación de fines de los 1980 e inicios de la siguiente década. Evidencias que nos advierten sobre el presente y lo que sobrevendrá en esta nueva crisis no solo económica, que amenaza ser de una intensidad muy superior a las anteriores.
En los últimos años del siglo XX se crearon zonas económicas especiales que liberaron a los capitalistas de las limitaciones habituales de la soberanía popular. Este fenómeno vino acompañado del auge de ideologías libertarias radicales que pretenden acabar completamente con la democracia y en Argentina lo están intentando con éxito variado.
Portugal tiene elecciones generales hoy, sólo dos años después de las últimas. Se celebrará pronto porque el Primer Ministro socialista Costa se vio obligado a convocarla tras una serie de escándalos de corrupción que afectaron a ministros del gobierno. Además, un tribunal de Lisboa decidió recientemente que un ex primer ministro socialista debería ser juzgado por corrupción. Los fiscales alegan que José Sócrates, primer ministro entre 2005 y 2011, se embolsó alrededor de 34 millones de euros (36,7 millones de dólares) durante su mandato en el poder mediante sobornos, fraude y lavado de dinero. Múltiples casos de corrupción que afectaron a ministros en paralelo a un deterioro socioeconómico notable.
Recordemos que Portugal fue el último ejemplo de «tercera vía» que duró menos de lo que se tarda en leer el 1% de los análisis elogiosos sobre él.