El pensamiento de izquierda, dueño y portavoz de las utopías del siglo XX, parece haber perdido la capacidad de soñar, arrinconado en posiciones defensivas o nostálgicas, mientras el capitalismo controla todo el planeta como nunca antes y atraviesa nuestras subjetividades. Y no solo eso: desde algunos de sus enclaves, sigue proyectando diversos tipos de utopías.
El INDEC dio a conocer el IPC correspondiente al mes de enero de 2024, que alcanzó 20,6 (el Centro de Economía Política Argentina (CEPA) había estimado 21,5%). La inflación interanual, que sumó 254,2%, incrementó su valor respecto al mes anterior en 42,8 puntos porcentuales (el mes anterior fue de 50,5 puntos).
La causa palestina no es tan solo una lucha por la defensa de los más básicos derechos humanos, sino una de las luchas antimperialistas más significativas de nuestro tiempo. Pese a la criminalización de los gobiernos y el silencio cómplice de los medios de comunicación, las masivas movilizaciones a favor de Palestina han logrado sacudir las conciencias de millones alrededor del mundo. Obviamente el gobierno argentino a contramano de la tradición de política exterior nacional, lejos de condenar la guerra, se involucra en ella, y lo hace aparentando ser un gran decisor, esquivando su irrelevancia. Un revival del paradigma menemista, capaz de enviar tres canoas a la «guerra del golfo» durante el gobierno del «amigo» George HW Bush. En suma, una política exterior abyecta, superpuesta a una personalidad delirante y ofertas de negocios, claro que sí.