Aún en el marco de una centrada atención de la agenda pública a la coyuntura política nacional, y la cercanía a la definición de un decisivo ballotage, se puede señalar que paralelamente a este importante acontecimiento político, se está produciendo desde hace tiempo una acentuada lucha geopolítica por un nuevo orden internacional que también nos afecta y que está recrudeciendo desde hace un año y medio en términos militares y de guerra fría. Es importante, por tanto, contar con este contexto para considerar cómo nos afecta, saber dónde estamos parados y a qué parte del mundo en conformación queremos ir e incidir.
Las llamadas energías renovables se expanden sin cesar, pero la demanda de combustibles fósiles sigue siendo lo suficientemente fuerte como para frustrar los objetivos de contención del calentamiento global y limitarlo al aumento de 1,5°C respecto de la era preindustrial, según la Agencia Internacional de Energía (AIE).
La triste tradición de dictaduras en nuestro país, terminada hace 40 años gracias a la lucha de los organismos de DD.HH., quizá nos dejó desprevenidos ante un fenómeno que, en rigor, no resulta inédito: un grupo antidemocrático puede llegar al gobierno no solo a través de un golpe de Estado sino, también, por medio de elecciones. Pero, esta vez, el sujeto portador de este legado funesto, sugiere que algo se desencadenará.