Cuando los prestamistas internacionales cerraron el crédito a la Argentina ante su evidente precariedad económica, la única opción que quedó para continuar trayendo divisas fue el FMI. Entre mayo de 2018 a octubre 2019, llegaron del Fondo U$D 44,5 mil millones, que se destinaron a continuar abasteciendo dólares para fuga de capitales.
En total, desde 2016 a 2019 se fugaron 86.000 millones de dólares.
Otro usó la tarjeta, el resumen de cuenta le llegó al Estado.