Fue, exacto, en el campo de lo público televisivo donde Milei hizo su primer movimiento carismático, sarcástico, que lo unió en comunión con porciones considerables de nuestra comunidad más pobremente alfabetizada que festejan lo que ignoran si se lo dicen con gracia. Para la inmensa mayoría que no mira televisión todo esto pasó sin que nos diéramos cuenta y ya agarramos al candidato presidencial transformado en sujeto electoral.