Los “jóvenes” herederos del macrismo, Larreta y Bullrich, siguen el libreto. Corridos al extremo antipopular y antiestatal, endurecen sus discursos para mostrar quién es más malo… o mala, pero con la misma receta. Por el lado de UP un oficialismo incómodo pretende ser » mantener lo bueno y cambiar lo malo», al mejor estilo del sabbatellismo de inicio de siglo. Veremos qué pasa o no pasa.