El golpe de Estado militar en Níger es el último episodio de una cadena que ha ido agravando la situación política, económica y de seguridad en el África Occidental, en la que pesan la historia colonizadora europea y los procesos de independencia, los ricos recursos que atesoran sus países, muchos intereses extranjeros en pugna y las dinámicas locales, que incluyen la acción de grupos yihadistas.