El negocio increíblemente complejo los semiconductores siempre ha sido una batalla de gigantes corporativos. Ahora también es una carrera entre gobiernos, debido a que son tan difíciles y costosos de producir que existe una dependencia mundial de solo un puñado de empresas, una dependencia que se puso de manifiesto por la escasez durante la pandemia. El acceso a los chips también se ha convertido en un arma geopolítica, con EE.UU. aumentando las restricciones a las exportaciones a China para contener el ascenso de un rival económico.
«Precisamente porque Lula es presidente hay que presionar, yo estoy aquí para que construyamos juntos. Soy un sindicalista que llegó a la presidencia de la República». En suma Lula necesita «Presión desde abajo».
Hemos señalado más de una vez desde El Destape que tras la notable pérdida del poder adquisitivo de los salarios durante el macriato del 20% promedio, esa pendiente se atenuó, pero no logra detenerse y en lo que va de la gestión del Frente de Todos, la caída alcanza al 5,3%.
Son ya casi dos lustros de caída en el poder adquisitivo del salario, uno de los motores de la aparición de fenómenos de defraudación y desencanto, que están en la base de la aparición de candidatos extravagantes como el señor peluca Milei, sujeto que tanto preocupa a la dirigencia tradicional. Un sector de la sociedad no se derechizó, más bien se hartó. Hay que vivir con 100 lucas. ¡Bendiciones!