Pocas personas saben que el origen del #sionismo está en el cristianismo europeo de fines del siglo XIX. Durante más de un siglo, ciertas interpretaciones bíblicas han sido utilizadas para justificar un proyecto político colonial, incluyendo el respaldo a la idea de un «hogar nacional judío» en #Palestina, así como la de una «tierra prometida» para un «pueblo» sin tierra. Xuequin refiere específicamente al sionismo cristiano que mezcla expectativas apocalípticas y teología política, legitimando políticas expansionistas y la ocupación de territorios bajo el argumento de cumplir supuestas promesas divinas. Hoy, esta corriente sigue activa y ejerce una influencia significativa, especialmente en los #EstadosUnidos y Europa, pero también en #Latinoamérica y específicamente en #Argentina, donde sectores cristianos evangélicos principalmente han adoptado una postura incondicional a favor del Estado de #Israel, ignorando tanto el derecho internacional como los derechos humanos de los palestinos y ahora de los iraníes.
El modelo impulsado por el gobierno de Javier Milei apuesta a equilibrar cuentas reduciendo transferencias y liberalizando la economía, pero lo hace en un entorno global incierto y sin reforzar mecanismos de protección o estímulo a la capacidad productiva doméstica.
Esa definición conceptual y política surge de los escritos de John William Cooke, el más notable ideólogo y dirigente del peronismo resistente en los años 60.
Cooke utilizaba la metáfora del «gigante invertebrado y miope» para describir críticamente al peronismo tras la caída de Juan Domingo Perón en 1955. Con estos términos se refería a: Gigante: Por su enorme masa social y capacidad de movilización popular. Invertebrado: Por su falta de una estructura orgánica sólida y una conducción política clara en el territorio.
Miope: Por su incapacidad de ver más allá de las reclamaciones inmediatas o de corto plazo, careciendo de una visión estratégica a largo plazo.
Cooke sostenía que para que el movimiento pudiera recuperar el poder y transformar la sociedad, debía superar ese estado de desorganización y falta de perspectiva política.
Hoy todos estos atributos que señalara Cooke están en discusión y potenciados por las transformaciones estructurales de la sociedad, combinadas con las críticas explícitas o peor aún, las solapadas por la naturalización de su intento de intento de asesinato en 2002 y el apresamiento y proscripción actuales , al liderazgo histórico de Cristina Kirchner, la principal opositora al régimen.